Unidad 2. Sesión 5. Actividad 2: Análisis y Abstracción de información.

MARCO TEÓRICO

Antecedentes del tema

Es relativamente reciente la participación femenina en el mundo laboral. Antes de los años 50, la mujer no trabajaba, y si lo hacía, era solo en un pequeño periodo de soltería, antes de convertirse en esposa, madre, ama de casa y olvidar por completo su independencia.

El hecho de que la mujer no trabajara en la década de los 50 se debía también a factores sociales, ya que el divorcio, no era común en esa época. Una mujer casada que regresaba al trabajo solo podía significar dos cosas: o su marido no era capaz de mantenerla, o había un divorcio de por medio. En ambos casos, el escándalo social era tan grande que la mujer prefería mantener el matrimonio aun en situaciones insostenibles.


Fueron 3 los factores que condicionaron que la mujer ingresara al campo laboral. En primer lugar, los adelantos tecnológicos domésticos, (licuadora, tostador, boiler de gas etc) otorgaron a la mujer disposición de tiempo con el que antes no contaba. (Pérez, A. 2016, 11 mayo). Del mismo modo, el advenimiento de los supermercados simplificaron la labor de comprar insumos y ahorraron el tiempo del ama de casa. Sin embargo, el factor detonante que  permitió que la mujer fuera aceptada en el ámbito laboral fue la crisis económica y financiera (principalmente a partir de 1982) debida a el aumento en la tasa de crecimiento poblacional por un lado, y por otro las circunstancias económicas y políticas que se dieron en ese tiempo (el desplome del precio del petróleo, el aumento de la inflación, la caída del peso frente al dólar, la privatización de la banca)lo que provocaron una caída salarial del jefe de familia que tuvo que apoyarse en la mujer para completar el gasto de la casa. Es así, como la mujer sale de su casa a buscar empleo y este hecho ha sido una constante que  se ha visto reflejada a través de los años en el incremento de mujeres trabajadoras.

PARRADO Y ZENTENO 2005.192 – Incremento del crecimiento laboral femenino.
1950:13.1% 1960:18.2% 1970:17.6% 1980:27.8% 1990:31.5% 2000:35.2%


Bases teóricas.
DEUDAS

El encarecimiento de los productos básicos, así como de los servicios principales ha hecho que las deudas ya no sean el último recurso en una familia, sino que sea casi, un modo de vida. A decir de Villarreal (2004) “El endeudamiento es uno de los mecanismos más socorridos para enfrentar el problema de la pobreza y la escasez en la vida cotidiana” Los ingresos del jefe de familia, o a veces del padre y madre ya no alcanzan para cubrir las necesidades de la familia, lo que ha llevado a la generación de un círculo vicioso donde, se trabaja más, se come menos y de mala calidad, y se recurre a préstamos para cubrir las necesidades, que conllevan a trabajar más y el circulo se repite.



En cuestiones de género en el manejo del dinero y las deudas, Saskia Kreutzer (2004) admitió que cuando los recursos económicos se agotan,  “Los hombres recurren a estrategias que generan ingresos… mientras que las mujeres emplean estrategias que limitan los gastos y aumentan el acceso al crédito”. Dicho de otro modo, mientras que el hombre ve la manera de producir más dinero propio, la mujer consigue dinero por medio de los préstamos para solventar sus necesidades. Y es ahí donde se genera el problema de las deudas. Y es que el monto de una deuda no es aquello que causa el problema, sino la manera en que se adquiere la misma, y las decisiones equivocadas en cuanto a su manejo lo que conlleva no solo la carga financiera, sino también moral del que debe.


Aquí sería prudente hacer la diferencia entre ayuda gubernamental, préstamo, pago diferido, deuda, y crédito, que si bien, todos estos conceptos generan algún tipo de deuda, no todos conllevan la misma carga moral para el deudor, la cual juega también un papel importante en el manejo de la misma

En la ayuda gubernamental, el individuo recibe un apoyo monetario por parte de programas de gobierno, por poseer ciertas condiciones. Aquí no hay carga moral, al contrario. Una vez que el individuo empieza a recibir el apoyo, considera que es obligación del gobierno seguírselo dando y dispone del dinero con suma libertad y sin remordimiento. La única obligación, es cumplir con las condiciones que el programa de gobierno establezca a sus beneficiados para seguir recibiendo el recurso.

Un préstamo, generalmente viene de amigos o familiares, que en un momento de necesidad, acuden en auxilio del deudor, por lo tanto, este, lo ve como un favor que le han hecho, y por lo mismo no siente la obligación de pagar ni pronto, ni con la misma moneda. Si acaso, podrá pagar con otro favor a su benefactor. La carga moral aquí es mínima.

El pago diferido, que se conoce más popularmente como “fiado” se utiliza generalmente en tiendas de abarrotes o en mercados. Es de carácter privado entre dos particulares y se sobre establece que el pago de la deuda debe ser lo más pronto que se pueda. También se usa para adquirir objetos de  relativamente poco valor, como colchas, electrodomésticos, ropa etc dividiendo el monto total el “semanalidades” que el “abonero” pasa a cobrar en tiempos establecidos. Esta modalidad de la deuda, aparentemente inofensiva, merma la economía de la familia, porque aunque los pagos sean mínimos, son constantes, y no dejan que exista un crecimiento financiero ni la creación de un ahorro. Además, la carga moral también es constante, recordándole al deudor, todo el tiempo, que debe.

Una deuda, generalmente se adquiere con algún prestamista. Esto ya no es un favor, es un compromiso, y se entiende por tanto que se debe pagar en tiempo y forma, en un plazo definido y sobre todo, con el interés que el prestamista señale para su beneficio. La carga moral se incrementa porque la gente desea cumplir con su compromiso y así, asegurar la posibilidad de un préstamo futuro en caso necesario.

El crédito se adquiere ya sea con tiendas departamentales o con los bancos. Las empresas que ofrecen créditos por lo general los ofrecen muy elevados, (al mismo tiempo que sus intereses). Aquí entra mucho en juego por una parte, la habilidad mercadotécnica de las tiendas departamentales para convencer al cliente de usar sus créditos y por otro, el hábito del consumismo de los deudores, que por lo general, adquieren a crédito cosas que no están en capacidad de poder pagar. Cuando adquiere algo a crédito, y sobre todo “a meses sin intereses” el deudor se confía que puede hacer los pagos de principio a fin sin contratiempos, pero muchas veces no es así, y cuando los plazos vencen, los intereses se elevan y las deudas se hacen colosales, la carga moral para el deudor es máxima. Más aun,  la presión y el acoso de sus acreedores, con llamadas, visitas domiciliarias, e mails, presencia de abogados de cobro  etc. aumentan el malestar del deudor, y agregan otro factor: el miedo.

Habiendo definido estas diferencias, Villareal (2004) expuso los datos obtenidos en una  encuesta a 100 personas. De las 100 personas, todas, habían sido beneficiadas en algún momento, por un préstamo familiar. 90 adquirieron cosas con el abonero, 66 habían pedido fiado, 33 habían adquirido prestamos con prestamistas, 20 de ellos pidieron un préstamo con sus patrones y solo 1 acudió al empeño.

En un estudio reciente (Ceballos 2018) analizo el patrón de deudas en el ciclo de vida de los mexicanos y se dio cuenta de que “Al inicio de la vida, los hogares se endeudan y conforme incrementan sus flujos de ingresos empiezan a ahorrar; al final del ciclo, la caída del consumo resulta en un alto nivel de ahorro”


AHORROS
Ya que definimos los tipos de deudas, conviene analizar ahora que es un ahorro.
El ahorro se puede definir para fines prácticos como el residuo que queda del ingreso total, menos el pago de gastos y deudas. Ahora, si el precio de la canasta básica y de servicios principales es el mismo para todos, ¿Por qué unas personas pueden ahorrar y otras no?

Para Ceballos (2018) “El nivel de educación es fundamental en la toma de decisiones del hogar” ya que “los montos de ahorro de las familias con jefes de hogar con niveles de escolaridad más altos (con licenciatura o posgrado) son 7 veces mayores que los montos de ahorro de hogares con jefes que no alcanzaron el grado de secundaria” Así mismo, el grupo de escolaridad alta alcanza la adquisición de bienes durables propios (casas, vehículos) alrededor de los 45 años y su flujo de ahorro se extiende hasta por 20 años, mientras que los del grupo de baja escolaridad, adquiere bienes durables alrededor de los 50 años y su flujo de ahorro solo dura 10 años. Es fácil, por tanto, pensar que el grupo de escolaridad alta, tiene mejores ingresos que el de escolaridad baja y esto se ve reflejado en su estabilidad económica, en la toma de decisiones, en la adquisición de bienes materiales perdurables, el pago de deudas y  la formación de un ahorro.

APA:

Perez, A. (2016, 11 mayo). Las mujeres en el mundo laboral mexicano (1950-2000). Recuperado 18 mayo, 2018, de http://revistas.unam.mx/index.php/historiagenda/article/view/64653/56757

Villarreal, M. (2004). Antropologia de la deuda. Recuperado 18 mayo 2018, de https://books.google.com.mx/books?hl=es&lr=&id=hzg1xKstdDAC&oi=fnd&pg=PA5&dq=antropologia+de+la+deuda&ots=ymYdbZ_GSC&sig=Y1E0zBLU9Cn

Ceballos, O. (2018, abril). Perfiles de ahorro y pago de deuda en el ciclo de vida en los hogares mexicanos. Recuperado 18 mayo, 2018, de http://www.revistasconacyt.unam.mx/trimestre/index.php/te/article/view/322/968

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